Tim Burton
Filmografía por Kamul
----------------------------------------------------
BIOGRAFÍA
Comienzo hablando un poco del propio director, el cual siempre destacó por ser "un tipo raro". Nació el 25 de agosto de 1958 en California, en un barrio cercano a los estudios de la Disney, y durante su infancia empezó a dar forma a su "freak" interior. Llamaba la atención de que su gran afición fuese el dibujo y el cine, sobre todo el cine de ficción de serie B, encabezado por los monstruos japoneses y las invasiones marcianas, y como no, el cine de terror de la Hammer. No se sentía atraído por la cultura ni los libros, ni siquiera los cómics. Su verdadera afición era el dibujo, los monstruos de toda clase y arrancar cabezas a los muñecos. En 1979 fue escogido para colaborar en los estudios de la Disney, y llegó a trabajar como animador para Tod y Toby y como artista conceptual para Taron y el Caldero Mágico (aunque sus bocetos fueron desechados por resultar “demasiado macabros”). Su estancia en la Disney fue bastante amargante, pues el estilo de la compañía no cuajaba con su peculiar estilo y mundo interior, y se veía muy cohibido y maniatado. No obstante, empezó a tener sus primeros pinitos como animador y cineasta, dirigiendo un par de cortos, de los cuales se hablará a continuación.
El éxito empezó a llegarle cuando le propusieron dirigir su primer largometraje...
RASGOS COMUNES Y GENERALES EN EL CINE DE BURTON
-El "Freak": Ya sea el villano, el protagonista o un personaje secundario, en ninguna película de Burton falta la imagen del "freak" o el "outsider", el "fuera de lugar". Es el incomprendido, el raro, el que no termina de encajar en el espacio en el que se encuentra ni entre los que le rodean. Su extravagancia le lleva a luchar por adaptarse a su medio y buscar la aceptación de los demás, o a reivindicar su carácter y oponerse a la comunidad de "normales". Este personaje no deja de ser un reflejo del propio Burton en la película, el cual siempre busca identificarse de algún modo con lo que hace.
-Stop-Motion: Es la técnica de animación fotograma a fotograma, con marionetas de plastilina u otros materiales. Desde siempre ha maravillado y fascinado a Burton, por ese pequeño encanto y melancolía que inspira, y de algún modo ha buscado plasmarla en algunas de sus producciones. Como sabemos, ha hecho dos largometrajes con este estilo de animación: Pesadilla Antes de Navidad y La Novia Cadáver.
-Homenaje a la Serie B: en no pocas de sus películas se podrá apreciar un cierto saborcillo "cutre", propio del cine de Serie B que tanto ha gustado a Burton desde su infancia. Algunas de ellas son claros homenajes a ese tipo de cine, como Ed Wood o Mars Attacks.
-Estética gótica: obviamente, el goticismo en su filmografía es igualmente una constante; en parte se debe a su peculiar y personalísimo estilo, y en otra busca homenajear al cine antiguo de terror.
-Danny Elfman: el compositor pelirrojo ha estado junto a la trayectoria de Burton casi toda su vida fílmica, desde que empezase a dirigir largometrajes. Su música tan personal y cargada de magia ha sabido congeniar con el espíritu de Burton desde el principio, y entre ambos se mantiene una amistad que perdura hasta día de hoy (y que ojalá siga adelante).
LOS CORTOS
VINCENT (Puedes verlo aqui: http://www.youtube.com/watch?v=iGDRTAiJXzY )
Vincent fue el primer cortometraje (y dicho sea de paso, el primer trabajo de animación) que dirigió Burton.
Estaba basado en un poema que escribió durante su estancia en la Disney, deseando poder largarse de allí cuanto antes. La historia era breve y sencilla, pero en ella canalizó a la perfección su espíritu y la estética de su mundo interior, a través de un personaje que es la síntesis y fusión de todos los freaks que han pasado por la filmografía Burton. El protagonista, Vincent Malloy es un niño de siete años cuyas aspiraciones infantiles son la pintura, leer cuentos de Edgar Allan Poe y llegar a ser de mayor como su ídolo de la infancia: Vincent Pryce, un aclamado actor del cine de terror. El personaje no dejaba de ser un autorretrato del propio Tim Burton, a través del cual manifestaba sus inquietudes y con el que plasmó su inconformismo con aquella etapa de su vida. Como curiosidad, añado que Vincent Pryce era también el ídolo de la infancia de Burton, y que llegaron a conocerse durante la producción del corto, congeniando rápidamente y haciéndose grandes amigos, hasta la muerte del actor. El propio Pryce aportó la voz en off del narrador que leía el poema de Burton, mientras se iban sucediendo las imágenes. El corto recibió numerosos premios, pero la Disney acabó por guardarlo en sus archivos, pues no sabían qué hacer con él, ya que consideraban que era demasiado macabro para el público infantil. Años después, se emitió junto con Frankenweenie en el estreno de Pesadilla Antes de Navidad, y actualmente ambos cortos se encuentran en la edición en DVD de esta película.
Valoraciones:
Lo mejor: A mi parecer, prácticamente todo. Es el primer (y gran) trabajo de animación de Burton, y podemos notar lo bien que el director plasma su espíritu con esta técnica cinematográfica. El personaje de Vincent es soberbio, en él están concentrados todos los freaks que harán aparición en la filmografía de Burton: el humor macabro de Beetlejuice y el Joker, el carácter trágico y angustiado de Jack Skellington y Eduardo Manostijeras, la locura y desequilibrio de los marcianos... Es el "freak" de Burton por excelencia. Si quieres comprender de verdad cuál es el espíritu de Burton y qué intenta transmitir en todas sus películas, este corto es el primer paso a dar.
Lo peor: Aparte de que seis minutos de corto se me hacen algo escasos... yo diría que nada.
FRANKENWEENIE
Su segundo corto, también durante su estancia en la Disney. Fue un peculiar homenaje a la película de Frankenstein, y conjuntamente al cine antiguo de terror de la Hammer, aunque en ésta película se nota demasiado el bajo presupuesto. Argumento: un niño juega con su perro en la carretera, cuando de repente el animal es atropellado por un camión y muere en el acto. El niño se siente desolado por la muerte de su mascota, hasta que un día descubre en clase de ciencias cómo reanimar cuerpos muertos con electricidad. Con la idea en su mente, transforma su cuarto en un laboratorio al más puro estilo Frankenstein, y revive a su perrito colocándolo sobre una plataforma e izándolo en una noche de rayos y truenos. El animal, lleno de parches de tela cosidas y con un par de tuercas, es escondido por el niño, por temor a las represalias de una comunidad de vecinos que no comprenderán a un ser tan raro. Al final, es descubierto, y los vecinos persiguen al animal.
No sigo, por no reventaros el argumento, por si llegáis a verlo, pero podéis ibservar que no es precisamente algo muy original. Más bien se basa en rehacer la historia de Frankenstein, en un formato más "doméstico" e infantil. Aún así, la Disney se volvió a mostrar recelosa de emitirlo al público infantil por ser muy macabro (desde luego, si aquello era macabro, con La Noche de los Muertos Vivientes debía de darles un patatús). No es una gran producción dentro de los trabajos de Burton, pero aún así es anecdótica.
Valoraciones
Lo mejor: Quizás la curiosidad de saber que hay elementos que vuelve a tratar en películas muy posteriores: el tema del nuevo monstruo de Frankenstein en Eduardo Manostijeras y el molino al que van a parar el niño y el perro-monstruo en un campo de minigolf (recuerdo del molino de Frankenstein), que regresa mucho más gótico y siniestro en Sleepy Hollow.
Lo peor: Un guión facilón, bobo y bastante infantil, a mi juicio.
LOS LARGOMETRAJES
Y ahora, a lo que nos interesa. Tras una temporada algo jodida para Burton, empieza a llegarle la etapa que iniciará su salto a Hollywood, y por tanto al éxito que le permitirá embarcarse en proyectos más personales.
LA GRAN AVENTURA DE PEE-WEE
El éxito que le proporcionaron los cortos y proyectos adicionales permitió a Burton dejar la Disney. Pronto tuvo que buscar algún proyecto en Hollywood con el que sentirse vinculado y que le reportase un cierto éxito al público. Su primer largometraje, La gran aventura de Pee-Wee, estaba inspirado en una popular serie de televisión infantil, que había alcanzado un gran éxito en EEUU. El personaje de Pee-Wee era un ser muy extravagante, un "hombre-niño" con ropas chillonas y mejillas coloradas. En la película, su bicicleta había sido robada, y él emprendía un gran viaje en su busca. El planteamiento para la película del actor que lo encarnaba, Paul Reubens, encajó enseguida con la visión personal de Burton, quien se identificó desde el primer momento con el proyecto y con ese personaje "freak". Actor y director se hicieron amigos, y de hecho Reubens hizo dos apariciones más en el cine de Burton: como el padre del Pingüino en Batman Vuelve y como la voz de Lock en Pesadilla Antes de Navidad. la película, al parecer, estaba llena de elementos característicos del cine de Burton: un viaje lleno de personajes extravagantes, colorido chillón y estética muy peculiar y personal (como la que después adoptaría para Charlie y la Fábrica de Chocolate) y bichejos animados con stop-motion.
Valoraciones
No he visto esta película, así que no haré valoraciones.
BEETLEJUICE
Pee-Wee le supuso un gran éxito a Tim Burton, tras el cual le empezaron a
llover ofertas de comedietas simplonas, las cuales se negaba a hacer por dos claro motivos: no se podía identificar con aquello y no deseaba encasillarse. No obstante, años después le llegó una oferta que no pudo rechazar: el guión de una comedia sobre fantasmas y el más allá. Obtuvo un presupuesto más que aceptable para llevar adelante su película, y se le dio libertad para elegir al reparto. Seguramente los actores que mejor situados están son los que precisamente encarnan a los personajes más interesantes de la historia: Michael Keaton como el alocado y excéntrico Beeltejuice (traducido en España de forma infame como Bitelchús) y Winona Ryder como Lydia, la versión femenina de Tim Burton.
En Beetlejuice, un matrimonio bien situado y cómodamente instalado en una casita de campo sufre un accidente en la carretera de vuelta a casa y muere en el acto. Poco después, llegan misteriosamente a su casa, para darse cuenta de una verdad algo desagradable: están muertos y son fantasmas. Y la cosa se pone peor cuando una familia de snobs neoyorquinos compra la casa y empieza a hacerles la vida imposible a los recientemente difuntos. Acaban por reclamar la ayuda de Beetlejuice, fantasma especializado en deshacerse de los vivos… y causar problemas.
El aire de serie B de la película, buscado a propósito, ha ayudado a que no haya sido muy degradada por el paso del tiempo, y es uno de los primeros proyectos más personales del director. Está cargada de elementos propios de su iconografía: alternancia entre el verde, el negro y el gris, trajes a rayas y espirales exageradas, seres grotescos y deformes, temática del más allá, y esa fusión entre lo siniestro y lo cómico, así como la doble cara del freak: la moderada y gótica de Lydia y la disparatada y excéntrica de Beetlejuice. La película logró un gran éxito, y le valió un Óscar a los mejores efectos especiales y de maquillaje. Poco después, se hizo una serie de animación que respetaba en gran medida la ambientación original de la película, llegando a un surrealismo mucho más acentuado. Burton fue productor ejecutivo.
Valoraciones:
Lo mejor: la brillante puesta en escena, lo novedoso, rompedor e innovador del proyecto y que es la primera película comercial en la que empezamos a conocer al Burton con el que nos vemos más identificados.
Lo peor: seguramente la irregularidad del guión (estaba pensado para basarse más que nada en las improvisaciones de los actores y en los efectos visuales) y que Beetlejuice salga más bien poco, dado el poco interés que muestra el matrimonio protagonista.
BATMAN
El éxito de la superproducción Superman había dado un gran empujón a un nuevo género en el cine de la ciencia ficción: el cine basado en cómics de superhéroes. Uno de los más interesantes personajes de la casa DC Comics ha sido sin duda Batman, un superhéroe oscuro y mucho más humano que ningún otro, obsesionado con perseguir y castigar el crimen. No obstante, no me explayaré ahora hablando del hombre murciélago, pues no es el principal interés de esta reseña. Baste decir que desde la fuerte censura que soportaron los cómics en EEUU desde los años 40 y 50 y las nuevas versiones bobaliconas acordes con la estética hortera de los años 60 y 70 perjudicaron mucho a la estética del personaje, como a tantos otros de su generación. Los 80 fueron los años en los que autores de cómics de la talla de Frank Miller (Sin City) y Alan Moore (V de Vendetta) trataban de rescatar la antigua y original faceta de Batman, la de ese justiciero oscuro, vengador e implacable. El éxito de Superman motivó a los productores de la DC Comics a hacer su propia versión fílmica de Batman, para restaurar su imagen de cara al público. Y el taquillaza que supuso Beetlejuice les dejó claro que no había otro director más idóneo en aquel entonces para hacer su película que Tim Burton.
Burton se interesó por el proyecto, ya que le resultaba muy interesante el planteamiento del personaje de Batman y las posibilidades que ofrecía para explorar su psique (sinceramente, creo que era el único superhéroe al que Burton hubiera hecho verdadera justicia :P), y contó con un presupuesto muchísimo más elevado que para su anterior película. Estaba manejando nada menos que una gran superproducción, con lo cual debía asegurarse de hacer algo que contentase a los estudios de Hollywood y al público. Como algo anecdótico, diré que la propia elección del reparto fue muy polémica: mientras nadie le ponía pegas a la elección de Jack Nic
holson como el Joker, hubo una lluvia de críticas negativas, sobre todo por parte de fans, a la elección de Michael Keaton (antes Beetlejuice) como Batman, insinuando que se habían cargado la historia con ello. A mi parecer, se ha demostrado que Keaton ha sabido meterse más que bien en el papel.
El mundo de Batman que creó Burton era sin duda perfecto para lo que los creadores del personaje buscaban, muy alejado de la estética pop de los 60: la ciudad de Gotham, escenario del cómic, es en la película una urbe caótica, de edificios sobreelevados y tremendamente góticos, recordando en cierto modo al cine expresionista alemán (de hecho, se le criticó bastante ese exceso de goticismo). El propio Batman, quien en su vida pública es el multimillonario Bruce Wayne, encaja bastante bien con el perfil de un freak burtoniano: neurótico, obsesionado con su deber de justiciero, podría decirse que tiene el perfil de un psicópata cualquiera, solo que centra sus energías y esfuerzos en castigar el crimen, en vez de en perpetrarlo. Su polo opuesto es el villano escogido para esta película, el Joker, magníficamente interpretado por un fabuloso Jack Nicholson. Se podría decir que su psique, sus complejos y hasta las causas de su paranoia son idénticos a las de Batman, pero éste prefiere causar daño a los habitantes de Gotham. Burton quiso explotar esta relación Batman-Joker todo lo que pudo en su película, incluso alterando levemente el guión del cómic para ello: en su película, es Jack Napier, el gángster que años después será conocido como el Joker, el que asesina a los padres de Bruce Wayne cuando éste no es más que un niño, causando en él ese daño irreparable y ese deseo de venganza que provocará el nacimiento de Batman. Por otra parte, Batman es el que, en una confrontación, arroja a Jack Napier a un estanque de ácido, provocando que el malparado malhechor resurja como el perturbado payaso Joker. Son el Yin y el Yang; mientras que Batman es serio, silencioso y aterrador (es el bueno, pero te da todo el mal rollo que te podría causar un criminal cualquiera), Joker es excéntrico, alocado y teatral, marcándose multitud de puntos, pero siendo tan siniestro y macabro como el superhéroe al que se enfrenta. Ambos son responsables del destino del otro, como las dos caras de una misma moneda (paradójicamente hace referencia a otro villano de la serie, Harvey Dos Caras).
La película fue un fulminante éxito de taquilla, y la precursora de un verdadero fenómeno de “batmanía” que aseguraron a las grandes producciones de Hollywood de que el novel Tim Burton era su nueva máquina de hacer dinero. Añadiré que a consecuencia de su éxito, se hizo una magnífica serie de animación que se mantenía muy en la línea de esa estética gótica y oscura, con historias bastante maduras y un plantel de personajes excelente. La compositora de la banda sonora no era otra que una discípula de Danny Elfman.
Valoraciones:
Lo mejor: el gran respeto mantenido hacia el cómic, la correcta elección de una estética más próxima a los años 30, 40 o 50, alejándose por tanto de los horteras años 60, el estupendo tratamiento de los personajes de Batman (a quien por fin se le hace justicia por primera vez en pantalla) y Joker, y la fabulosa banda sonora compuesta por Danny Elfman.
Lo peor: para quien sea muy purista de Tim Burton, que quizá no haya demasiados elementos reconocibles de su estilo en esta película (sobre todo por respeto al cómic, algo que no vuelve a darse en su secuela Batman Vuelve), pero poco más. Realmente el conjunto merece la pena.
EDUARDO MANOSTIJERAS
Se dice que hay dos facetas dentro del cine de Tim Burton: el Burton “contador de cuentos” y el Burton “neurótico y excéntrico”. Pues es en esta película donde la primera faceta citada se plasmó con todo el encanto y magia con que sólo Burton puede obsequiarnos.
El brutal éxito de taquilla que supuso Batman causó, entre otras muchas cosas, que la Warner desease encargar cuanto antes a Tim Burton una secuela, pero nuestro director no estaba precisamente por la labor. En lugar de ello, llevaba mucho tiempo dándole vueltas a un nuevo proyecto, mucho más personal. Tras un tiempo alejado del mundo del cine, propuso a la Warner un nuevo guión, basado en una h
istoria desarrollada hace tiempo por él, en torno a un chico con manos de tijera. La Warner rechazó el guión, ya que lo único que les interesaba era que Burton hiciese la segunda parte de Batman. Posteriormente, Burton enseñó el guión a la Fox, que terminó por aceptarlo.
Para el papel protagonista se propusieron numerosos nombres, ¡incluso Michael Jackson! La Fox propuso a Tom Cruise, pero tras una reunión con Burton, el actor acabó por rechazar el papel, temiendo que pudiera alterar su imagen de “chico guapo”. Pero Johnny Depp, que en aquel entonces trabajaba para una serie menor de la Fox, decidió leer el guión, y según él mismo reconoció, lloró mientras lo leía y se enamoró por completo del personaje, aceptando de inmediato el papel. Desde entonces, entre Burton y Depp ha nacido una amistad muy sólida, casi tan prolífica para ambos como la que hay entre el director y Elfman. También diré que ésta fue la última aparición en pantalla del actor Vincent Price antes de su fallecimiento en 1993, en el breve pero estupendo papel del Inventor, el padre de Edward. Llama mucho la atención que el personaje que encarna en esa última aparición también muera…
Así nació Eduardo Manostijeras, una de las grandes obras maestras que nos ha regalado la mano e imaginación de Tim Burton. La historia, contada como un cuento de hadas, es una especie de mezcla entre Pinocho y el monstruo de Frankenstein. El protagonista, Edward, es un joven creado por un anciano inventor que deseaba tener un hijo, y lo hizo a partir de una de las máquinas que usaba para cortar galletas. No obstante, el inventor murió antes de poder acabarlo, y Edward quedó incompleto, con dos manojos de tijeras donde debería tener las manos. Pasó años completamente solo dentro de la mansión, hasta que es encontrado por una vendedora de cosméticos, que queda prendada por la inocencia y bondad del muchacho y decide acogerlo en su casa, donde desea enseñarle la vida de sus “buenos vecinos” y hacer de él un hombre de provecho. No obstante, sólo su hija Kim (interpretada por Wynona Ryder, y de hecho fue en esta película donde se conocieron ella y Depp, tras lo cual iniciaron un noviazgo que acabaron concluyendo) será la única que podrá ver en Edward algo más que un “fenómeno”; el resto de los vecinos de la familia, al principio fascinados por Edward como una simple atracción de feria, acaban por sentir rechazo hacia él, sencillamente por ser distinto.
Como veréis, el tema ya fue tratado antes en Frankenweenie. No obstante, esta película posee muchísimo más encanto que el corto, y un contenido realmente amplio en todos los sentidos. El personaje de Edward rebosa magia por los cuatro costados, y además es seguramente el retrato más lindo que el director pueda habernos hecho de un freak. Edward es, en efecto, un ser “anormal”, con esas tijeras en lugar de manos. No obstante, desde que conoce a los vecinos del pueblo de Suburbia, decide que pondrá sus tijeras al servicio de éstos, y que aprenderá sus costumbres para amoldarse a ellos. Sus tijeras pueden crear; con ellas, puede cortar setos para hacer esculturas de jardín, cortar el pelo y tallar esculturas en el hielo. Maravilla a la gente con sus dones, y él los ofrece sin pedir nada a cambio; sólo acogida. Pero a la vez, sus tijeras destruyen; no puede tocar a nadie sin herirle, ni ciertas cosas sin destruirlas, lo que le impide tener contacto físico. Es esa carencia de contacto físico con los demás lo que genera a la larga su rechazo. Sólo Kim, la hija de la vendedora que le llevó allí, verá algo más allá del filo de las tijeras, y podrá leer la inocencia de un ser que sólo busca a alguien que lo quiera. En el fondo, el “monstruo” tiene alma de niño; busca la aceptación de los demás, y por ello aprende a adaptarse muy rápidamente. No obstante, su padre no pudo enseñarle a defenderse de las dificultades de la vida, y esa misma inocencia de Edward lo vuelve indefenso ante personajes crueles que sólo buscan aprovecharse de él, y que cuando hay problemas acaban por darle la espalda y traicionarle.
Por otro lado, está el caricaturesco retrato de los vecinos de Suburbia, un reflejo crítico y satírico de la sociedad media americana, con todos sus arquetipos y superficialidades. En este sentido, Burton parece hacer uso de un recurso estilístico que introdujo en el teatro Ramón María del Valle Inclán: el esperpento. Y, en efecto, los personajes son totalmente esperpénticos, incluso si cabe más freaks que el propio freak Edward. Burton deseó retratar en ellos el lado más cínico de una sociedad hipócrita que prefiere vivir entre máscaras y veladuras que den una buena apariencia externa, y rechazan todo lo que según sus convenciones resulta raro o “anormal”. Este recurso será utilizado posteriormente en Mars Attacks!, aunque con un toque mucho más ácido y burlesco.
En conclusión, estamos ante una pieza clave de Tim Burton, una de sus películas más mágicas de todos los tiempos. Eduardo Manostijeras es una brillante y hermosa fábula sobre el rechazo a lo desconocido, el deseo de aceptación, y por encima de todo la reivindicación de ser quien eres, por encima de lo que consideren los demás. La magistral banda sonora que compuso Danny Elfman, con un coro de voces blancas (recurso que siempre ha gustado al compositor) da ese toque de magia esencial a la película. Como nota curiosa, añadiré que el año pasado se hizo en Gran Bretaña un musical sobre la película.
Valoraciones:
-Lo mejor: Todo. Es una película sin desperdicio.
-Lo peor: Nada.
BATMAN VUELVE
El taquillazo de Batman generó que enseguida la Warner se interesara muchísimo por que Tim Burton hiciera cuanto antes la secuela, pero el director, como se ha mencionado antes, estaba más ocupado prepar
ando Eduardo Manostijeras, bastante más personal, y además no se identificaba con aquellos personajes. No obstante, las insistencias de la compañía cinematográfica (y, reconozcámoslo, las necesidades del oficio de hacer alguna que otra película comercial para adquirir más pasta y hacer con ella lo que de verdad te interesa), convencieron a Burton de dirigir la segunda parte del hombre murciélago (aparte, de que en el fondo lo hacía por buscar esa identificación). No obstante, para esta película Burton contó con una mayor libertad creativa, por lo que pudo incorporar muchos más elementos propios de su filmografía, hasta el punto de llegar a usar la temática del cómic como una mera excusa para confeccionar una nueva historia nacida directamente de la factoría de su propia imaginación.
En esta ocasión, Batman se enfrentaría a dos villanos (recurso que reutilizaría su sucesor en la saga, Joel Schumacher): la seductora y peligrosa Catwoman, interpretada por Michelle Pfeiffer, y el deforme y misántropo Pingüino, encarnado por Danny DeVito. El guión de esta película se centra mucho más en estos dos personajes y en la dualidad de sus mentes, su deseo de adaptarse a una sociedad que les rechaza y al mismo tiempo su desprecio por ella. Tal es su protagonismo que Batman queda desplazado a un segundo plano. Seguramente Burton pensó que ya conocía muy bien al superhéroe, y que no necesitaba centrarse tanto en él, pudiendo así explorar más detenidamente a los villanos.
El Pingüino es un ser grotesco, nacido deforme y abandonado en las alcantarillas por sus padres cuando no era más que un bebé. Se crió allí con una familia de pingüinos (¿pingüinos en las alcantarillas?) y posteriormente con un grupo circense de payasos, a los que acabó contagiando de su odio y su deseo de hacer daño. El personaje es de una dualidad impresionante: por un lado, llega a inspirar lástima al espectador, por su condición de ser repudiado por su aspecto, que siente que nunca llegará a encajar en una sociedad hipócrita y esteticista. Por otro lado, el odio que ello le conduce a almacenar hacen de él un ser despreciable, cruel y retorcido, que en no pocas escenas no puede inspirar más que asco. De hecho, con este planteamiento, Burton rompió por completo con el modelo original del cómic, un simple hombre bajito y de aspecto chocante, con sombrero de copa, levita, paraguas y una nariz muy picuda, que se dedicaba a cometer barrabasadas y ponerle las cosas difíciles a Batman. El Pingüino de Tim Burton es uno de sus freaks torturados e incomprendidos, un ser oscuro y siniestro, con una gran carga trágica. De hecho, esta película resulta más dramática que la anterior.
El otro personaje tiene una vida mediocre como Selina Kyle, una mujer venida a menos que trabaja como secretaria en una oficina donde se ve despreciada y manipul
ada por los hombres, y cuya vida es un vertedero sin sentido. Finalmente, un encontronazo muy violento con su jefe, Max Shreck (pieza clave también en esta película, y otro interesante “villano”), hará que toda la presión y la rabia contenida dentro de Selina explote, y ésta cree a un alter ego que dé rienda suelta a su disconformidad con la mediocridad de su existencia: Catwoman, uno de los personajes más ambiguos de la historia de Batman. En el cómic es a ratos villana, a ratos aliada, pero siempre ha destacado por ser totalmente independiente y no querer subordinarse demasiado a nadie. En la película de Burton, también se convierte en uno de sus freaks, con su figura tremendamente seductora y su carácter frío y duro (amén de su estética “sadomasoquista”), reflejo del deseo de Selina de rebelarse contra esa existencia que la oprimía y la convertía en un mamotreto. Además, parece ser que el planteamiento de Tim Burton de estos dos villanos fue tan rompedor e innovador que influyó en adelante en su tratamiento en los cómics.
Por lo demás, la película es mucho más burtoniana que su predecesora. Está muy presente la iluminación azul, verde y negra (sobre todo en el submundo de las alcantarillas), y detalles muy propios de él, como el de los payasos crueles de la banda del Pingüino, las magníficas escenas que protagoniza este villano, como la del abandono de sus padres en la corriente que llevaba a las alcantarillas o la visita de éste a la tumba de sus progenitores, en el cementerio de Gotham. La ciudad del hombre murciélago es esta vez menos gótica y más “americana” que la anterior, aunque con una estupenda fotografía, gracias a esa iluminación ya citada y el transcurso de la historia en invierno, con lo que tenemos escenas nocturnas nevadas. El personaje de Batman, como ya se ha dicho antes, cobra una importancia más secundaria, hasta el punto de que parece que sólo llega a ser el superhéroe que se limita a cumplir con su trabajo. No obstante, no abandona su carácter duro y siniestro, por lo que a veces incluso se le llega a odiar. Para concluir, la partitura de Danny Elfman es en esta película igualmente loca y desenfrenada, pero con toda la carga trágica que arrastran los dos villanos que, más que el propio Batman, protagonizan el filme.
Valoraciones:
-Lo mejor: La estupenda puesta en escena, el fabuloso planteamiento de los villanos y la partitura de Danny Elfman, con mucha más fuerza y magia que su predecesora.
-Lo peor: El guión llega a resultar inconexo y con muchos altibajos, y para algunos que sean muy puristas con Batman, el hecho de que se haya tomado tanta libertad en el filme y haya respetado menos el cómic original, en relación con la primera parte.
PESADILLA ANTES DE NAVIDAD
Si Eduardo Manostijeras es uno de los grandes clásicos de la filmografía de Tim Burton, Pesadilla Antes de Navidad merece también ser llamado así a todas luces, además de ser su segundo gran clásico de animación (el primero fue Vincent, aunque no alcanzara tanta fama y reconocimiento). Algo que a los muchos fans de esta película (un servidor incluido ;) ) sorprenderá será el hecho de que no figura el nombre de Tim Burton en la dirección, sino el de Henry Selick, un antiguo amigo suyo, que ha llegado a tener una accidentada carrera en el mundo de la animación (James y el Melocotón Gigante, película en la que colaboró Burton como productor, y que fue causa de la ruptura de su amistad, y Monkeybone). No obstante, aunque el director fuese sólo productor de este filme, nadie puede dudar que la película lleve al 100% el sello de Tim Burton, en todos los sentidos: diseño de escenarios y personajes y la propia historia. La idea tuvo lugar durante la etapa de Burton en Walt Disney, y diez años después la compañía deseó volver a contar con él. La película fue financiada por Touchstone Pictures, una compañía enlazada con Disney (siendo, de paso, indirectamente marcada como uno de los “clásicos” de la compañía de Mickey Mouse). Según parece ser, la historia, un poema que escribió en la misma época en la que hizo Vincent era una especie de variante de uno de los cuentos del Dr. Seuss, El Grinch que quería robar la Navidad (que también fue llevada a la pantalla posteriormente). La diferencia que tenía la versión de Burton era que el protagonista no deseaba perjudicar la Navidad, al menos no inicialmente, sino mejorarla.
Argumento: en un marco propio de un cuento de hadas (aunque, como veremos, bastante macabro), las fiestas y celebraciones importantes tienen sus propias ciudades, donde las preparan con afán. El escenario fundamental de esta historia será Ciudad de Halloween, un lugar sombrío y gris, donde sus habitantes (monstruos, fantasmas y engendros de toda clase) preparan cada año la fiesta de las calabazas, los gritos y las bromas macabras. El indiscutible rey de Halloween es Jack Skellington, aclamado como el “Rey de las Calabazas” y el amo del terror. Pero en el fondo, Jack se siente incomprendido y vacío dentro de esta fiesta: es el freak dentro de los freaks. La monotonía de la rutina en Halloween no le llena, los gritos y los fantasmas no son suficiente. Y es el día que decide irse de la ciudad y se pierde en un bosque, cuando descubrirá algo que lo dejará maravillado: la Ciudad de la Navidad, donde su colorido, su magia y su belleza contrasta con la oscura y retorcida Halloween. Jack quedará rápidamente cautivado, y querrá saber más sobre esta fiesta para él desconocida. Finalmente, su obsesión por la Navidad será tal que decidirá ser él quien la lleve adelante. Para ello, rapta y suplanta a Santa Claus, y sustituye los tradicionales juguetes de Navidad, destinados a dar sonrisas y alegría, por juguetes de Halloween, que sólo pueden proporcionar pesadillas y sustos. El resultado no puede llegar a ser más desastroso…
La película está enteramente hecha con la técnica de stop-motion, la animación fotograma a fotograma, con muñecos de látex, plastilina y otros materiales. Seguramente es el primer largometraje de animación de la historia del cine que esté hecho utilizando esta técnica, lo cual la convirtió sin duda en una obra vanguardista el día de su estreno, eso sin contar su temática macabra. Pero el hecho de que se valore hoy día a esta pequeña joya como obra maestra se lo debemos al magistral trabajo de Danny Elfman, en una de las mejores partituras de toda su carrera. Dado que estaba concebida como un musical de animación, la música era un elemento fundamental, y Elfman logró un trabajo maravilloso, una fusión entre el toque de cuento de hadas, mágico y cautivador, y el goticismo oscuro y macabro de anteriores y posteriores películas de Burton. Elfman, asimismo, fue el compositor de las canciones del film, y dio voz a Jack Skellington en las canciones interpretadas por el personaje, y al pequeño Barrel.
¿Pero cómo es que hoy día, para los fans de Tim Burton, esta película ha supuesto un antes y un después en su filmografía, y es considerada una película de culto? Pues yo os expongo mi teoría, elaborada a partir de otras conclusiones y fuentes: que Pesadilla Antes de Navidad es la recopilación de toda la iconografía de Tim Burton, de sus anteriores películas, y
de las que hará en adelante. Toda su fantasía está aquí, sus personajes y sus recursos estilísticos tienen su lugar en este film. Se podría decir que cada película de Tim Burton tiene un poco de Pesadilla Antes de Navidad, o Pesadilla Antes de Navidad un poco de otras películas de Burton. Y en una lista os justifico de qué se trata:
-La atmósfera mágica y melancólica de un cuento, que ya empleó para Eduardo Manostijeras, y que rescatará en Big Fish y en La Novia Cadáver.
-El entorno oscuro, extraído de un cuento romántico de terror sobrenatural, homenaje a la literatura de Edgar Allan Poe, entre otros. Esto lo recupera con mucha más fuerza en Sleepy Hollow y de modo similar en La Novia Cadáver.
-La locura colorista y desenfrenada, y el entorno de cabaret del casino de la muerte de Oogie Boogie, el “villano” de la historia, así como los motivos circenses. Ya lo vimos en Beetlejuice, las dos entregas de Batman con el Joker y el Pingüino, y lo veremos de nuevo en La Novia Cadáver.
-El siniestro laboratorio del dr. Finklenstein, lleno de extraños utensilios y artefactos, que emplea para sus escabrosos experimentos. Un recuerdo de Vincent y Frankenweenie, que trató de nuevo en Eduardo Manostijeras y que reaparece con los maquiavélicos experimentos de los marcianos en Mars Attacks!.
-El entorno de Ciudad de Navidad contrasta bruscamente con el de Halloween: es más optimista, más alegre y mucho más amable. El color y la amabilidad fantástica y surrealista es una faceta más desconocida del director, y le dará una forma más consistente en Big Fish.
-Y, por supuesto, no podía faltar el homenaje al cine de terror de la Hammer y al cine antiguo de Serie B, este último en la propia elección del stop-motion para la realización de la película, estilo de animación que se ha confirmado que es el que mejor encaja en la plasmación de la iconografía de Burton. Y, para concluir, la imagen del freak está presente en todo el film, y en más de un personaje: realmente se puede decir que Ciudad de Halloween es el freak, pues todo en ella tiene un poco de los anteriores y posteriores freaks de la filmografía de Tim. La múltiple personalidad y facetas de Vincent Malloy encuentra un pequeño hueco en cada personaje de este mundo: la literaria y melancólica en Jack Skellington; la amable y soñadora en Sally, la muñeca de trapo; la loca y desenfrenada en Oogie Boogie y en los tres niños más crueles de Halloween: Lock, Shock y Barrel; la faceta de científico loco y perturbado en el dr. Finklenstein; y un largo etc…
Supongo que no habrá que dar más explicaciones sobre por qué hoy día Pesadilla Antes de Navidad está tan valorada, sobre todo en Europa y en Japón. Es, además, la película de Tim Burton que ha generado un mayor índice de merchadising: camisetas, muñecos, artículos varios… e incluso videojuegos. Se ha hecho un juego para PlayStation2 que viene a ser una especie de “segunda parte” de la película, y también fue incluido como mundo para Kingdom Hearts, gran juego que fusiona personajes de anime, Final Fantasy y mundos de Disney. Y hay que decir que la atmósfera de Pesadilla Antes de Navidad fue muy bien respetada, por no hablar de la música de Danny Elfman, estupendamente adaptada.
Valoración:
-Lo mejor: Todo.
-Lo peor: para quien le aburran los musicales, quizá demasiadas canciones, pero para gustos colores. Desde la sincera opinión de quien escribe esto, nada.
ED WOOD
Esta idea sólo se le podía haber ocurrido a Tim Burton: una película biográfica sobre Edward Wood Jr., considerado peor director de la historia del cine. Este peculiar y estrafalario personaje (de nuevo, un freak típicamente burtoniano) trabajó durante la década de los años 50, en la gran época de auge de Hollywood y del cine barato de serie B, y fue famoso por su gusto por el travestismo y su pasión tanto por los jerseys de angora como por el cine, profesión a la que supo que quiso dedicarse desde sus desastrosas realizaciones de obras de teatro y su admiración por Orson Welles. La película narra su trayectoria, hasta el rodaje y estreno de su film más conocido, Plan 9 del Espacio Exterior, calificada asimismo como la peor película de la historia. 
A pesar de esta atmósfera tan extravagante, la película está rodada con mucho encanto y profundidad, demostrando Tim Burton una vez más su cariño hacia los personajes raros y anormales. La historia no es otra cosa que un alegato de "el cine por el cine", del mismo modo que los vanguardistas reclamaron "el arte por el arte". Fue la segunda colaboración de Johnny Depp con Tim Burton. Ed Wood es un personaje decidido, soñador, que tiene muy claro cuáles son sus objetivos y piensa llevarlos adelante, no importa cuáles sean los baches que tenga que atravesar. A pesar de que sus películas no sobrepasarían un presupuesto de 20 €, es admirable la dedicación y pasión que Wood da a sus trabajos, por muy cutres que lleguen a ser al final. Del mismo modo, la camarilla de personajes que rodea a Wood es de lo más extravagante y llamativa, destacando la presentadora de televisión Vampira (encarnada por Lisa Marie, la ex de Burton) y un magnífico Martin Landau encarnando a Bela Lugosi, el decadente actor de cine de terror que tantas veces representó a Drácula en la gran pantalla. De hecho, la relación de profunda amistad entre Wood y Lugosi no es otra cosa que una metáfora de la relación que existió entre Burton y Vincent Price.
La película está rodada en blanco y negro a propósito, para lograr enfocar el aire de serie B y de años cincuenta, y es el primer claro homenaje de Tim Burton al cine cutre de ciencia ficción, que tanto bebió desde su juventud. Como detalle curioso, añadiré que la banda sonora en este film no corrió a cargo de Danny Elfman, debido a que durante la elaboración de la BSO de Pesadilla Antes de Navidad hubo una fuerte discusión entre el director y el compositor, y rompieron temporalmente su amistad. En lugar del pelirrojo, el encargado de la música del film fue Howard Shore, que igualmente hizo un gran trabajo con una BSO que congeniaba muy adecuadamente con la atmósfera de la película. Posteriormente, Shore se hizo famoso por su trabajo también excelente con la banda sonora de El Señor de los Anillos, dirigida por Peter Jackson. (Y una nota interesante más: Elfman colaboró con Jackson para la BSO de su película The Frighteners, nefastamente traducida en España como Agárrame esos Fantasmas).
Valoración:
-Lo mejor: la soberbia interpretación de sus personajes principales, la ternura con la que son enfocados y el aire perfectamente conseguido de film de los años 50.
-Lo peor: no sabría decir qué.
MARS ATTACKS!
Éste fue el segundo claro homenaje de Tim Burton al cine de ciencia ficción de serie B, así como a una serie de cromos del mismo título de los años 60, en la que aparecían escabrosas escenas de marcianos invadiendo la Tierra y cometiendo toda clase de barrabasadas con los seres humanos. Dicha serie fue rápidamente censurada en EEUU, dado el contenido violento de sus escenas. En un principio, la película iba a tratar sobre una serie de cromos similar, llamada Dinosaur Attacks!, cuyo tema era el mismo, solo que sustituyendo los marcianos por dinosaurios. No obstante, el reciente estreno de Jurassic Park desaconsejó la opción, y finalmente el tema de la película fue Mars Attacks!.
El argumento es sencillo: un buen día, los marcianos hacen su aparición y deciden invadir la Tierra. No obstante, a diferencia de la mayoría de películas de ficción
norteamericanas, en las que Estados Unidos se levanta como el gran héroe vencedor sobre el invasor extraterrestre, en este film encontramos una caricatura de la sociedad media americana y una ácida crítica a todos sus estamentos: el presidente de los Estados Unidos (Jack Nicholson), preocupado por su imagen pública incluso cuando les atacan los marcianos, el aclamado científico (Pierce Brosnan) obsesionado por la idea de que un pueblo más avanzado necesariamente ha de ser pacífico (y ya de paso intenta ligarse a la presentadora de televisión cabezahueca, interpretada por Sarah Jessica Parker), el general fascistoide obsesionado por el bombardeo y el aniquilamiento, etc... Es el mismo recurso que empleara en Eduardo Manostijeras, solo que aquí el elemento del esperpento está mucho más exagerado, lo cual hace que nos resulte imposible encariñarnos con los personajes. Quizás con los que sí se siente parcialmente identificado Burton es con el hijo de los rancheros, que prefiere cuidar a su abuela antes que alistarse en la Marina, como su hermano, o la hija del Presidente (Natalie Portman), más madura que su propio padre. Realmente, fue esta crítica a la sociedad estadounidense lo que causó que la película fuese un estrepitoso fracaso en su país de origen, amén de que a los yanquis no les hizo demasiada gracia que [atención: SPOILER]su querido presidente muriese en pantalla.
En realidad la película no tiene argumento sólido, sino que es más bien una sucesión de sketchs, que escenifican buena parte de las escenas de los cromos. Sí que hay que reconocer el estupendo diseño de los marcianos, seres realmente cabrones y llenos de gracia adosada con mala leche, casando bastante bien con el perfil de otro freak burtoniano. Sus experimentos macabros pueden recordar un poco a Vincent, sobre todo por los experimentos con perro. Finalmente, diré que en un principio, Burton quería animar a los marcianos con stop-motion, pero los productores descartaron de inmediato la opción, por considerarla muy lenta y costosa. Burton accedió, pues, a que fuesen animados por ordenador, aunque prefirió que en sus movimientos permaneciese un deje característico del stop-motion, para reflejar aún más el aire cutre de serie B. El diseño de los OVNIs, por otro lado, es el mismo que los del film El ataque de los platillos volantes creados por Harryhausen, el precursor del stop-motion y los efectos especiales en Hollywood.
Valoración:
-Lo mejor: lo relativo a los marcianos y la música de Elfman, alocada y muy fresca (se me olvidó añadir que en este film, Burton volvió a contar con Elfman, ya que restauraron su amistad, y hasta el día de hoy siguen juntos).
-Lo peor: las excesivas irregularidades del guión y el hecho de que los personajes humanos sean tan grotescos, aunque con un sentido crítico, ya que impide que te mojes mucho con ellos.
SLEEPY HOLLOW
Tras el escaso éxito de taquilla de Ed Wood y el estrepitoso fracaso de Mars Attacks!, a Tim Burton le dejaron claro que debía procurar que su siguiente film obtuviese un importante éxito de taquilla. Tras mucho divagar y buscar posibles futuros proyectos, finalmente le ofrecieron un guión escrito por Andrew Kevin Walker, autor del libreto de Seven, que consistía en una adaptación a la gran pantalla de Sleepy Hollow, el famoso relato de fantasmas del gran escritor norteamericano Washington Irving sobre la leyenda del Jinete sin Cabeza. Tim Burton demostró encajar muy bien con el proyecto, y se encargó de darle el toque romántico, gótico y fantasmagórico que necesitaba.
La película fue en esta ocasión un homenaje a todo el cine de terror de la Hammer, actuando incluso como guiño cinematográfico la breve pero excelente actuación de Christopher Lee en el prólogo, como reminiscencia a sus antiguas interpretaciones de Drácula. Asimismo, la ambientación y escenografía lleva el indiscutible sello
de las producciones Burton: las casas de tejados empinados, el molino sobre la colina (guiño a Frankenstein), los bosques de árboles desnudos, el retorcido Árbol de los Muertos, los espantapájaros, la niebla nocturna, los relámpagos y truenos, y como no, el soberbio vestuario del indiscutible auténtico protagonista del film, el Jinete sin Cabeza, convertido en un peligroso fantasma asesino rebanador de testas.
Johnny Depp volvió a colaborar con Burton en este film, encarnando a Ichabod Crane, el protagonista del relato, y uno de los más cambiados junto con el resto del argumento. Mientras que en la historia original Crane era un pedagogo de físico un tanto esperpéntico, en la película es un inspector de policía de Nueva York, que defiende a ultranza la investigación científica para descubrir a los perpetradores del crimen, en contra de los métodos retrógrados y medievales que aún perduran en una sociedad a las puertas del siglo XIX. El resto de la historia también queda muy modificada, convirtiéndose en un fantástico relato de misterio, que combina a partes iguales suspense, romance, terror y algunos puntos cómicos por parte del extraño Ichabod Crane. Una vez más, el toque de magia macabra se lo otorga la maravillosa banda sonora de Danny Elfman, dominada por las voces blancas y los violines, adquiriendo un espíritu verdaderamente fantasmagórico. Llega incluso a recordar en más de una ocasión a la BSO de Drácula de Bram Stocker, de Francis Ford Coppola. Sleepy Hollow sin duda recuperó el viejo sello por el que muchos habían conocido a Tim Burton, y le devolvió parcialmente el reconocimiento ganado por obras como Pesadilla Antes de Navidad, Beetlejuice o Eduardo Manostijeras.
Valoración:
-Lo mejor: la excelente adaptación del relato, convirtiendo la película en una historia con carácter propio, la soberbia ambientación y el toque de cuento romántico de fantasmas. Además, se agradece que muestre escenas de sangre que no resulten desagradables (a mí al menos, no me lo parecieron).
-Lo peor: un detalle que no termina de convencer es el final, aunque no lo diré aquí para evitar spoilers. Sólo diré que a mucha gente no le gustó demasiado ese final, pues cree que le quita fuerza y encanto al resto de la historia.
EL PLANETA DE LOS SIMIOS
Aún es un verdadero misterio el hecho de por qué Tim Burton accedió a llevar adelante este proyecto: un remake de la excelente película de ciencia ficción El Planeta de los Simios, protagonizada por Charlton Heston. Ya se había barajado ampliamente la posibilidad de llevarla adelante, e incluso directores como Oliver Stone y actores como Arnold Swarzenegger, pero al final se le concedió la patente de corso a Burton.
El principal problema que tiene esta película es que es precisamente eso, un simple encargo de Hollywood. Es palpable que Burton no se implicó apenas con el proyecto, sólo lo justo para hacerla lo mejor posible. Además, tuvo la mala suerte de contar con un guión pobre, más de cara al efectismo y los efectos especiales que a una trama medianamente buena, en comparación con la excelente cuestión que planteaba su predecesora, con respecto a la teoría de la evolución. El resultado: un producto puramente hollywoodiense, que no le hace la más absoluta justicia a la película original, y que además queda totalmente mutilada de elementos típicamente burtonianos (¡es que ni un tirabuzón, ni un "freak", ni un simple murciélago, ni ná de ná!).
Es cierto que existen ciertos detalles que la podrían salvar, como el excelente maquillaje, la correcta escenografía y las buenas interpretaciones de los actores que encarnan a los simios, en concreto Tim Roth como Thade, el general chimpancé cabronazo de turno, amén de la breve aparición de su padre, interpretado a modo de guiño por el mismo Charlton Heston. Y, por supuesto, destaco una vez más el estupendo trabajo en la BSO de Danny Elfman, que si bien elabora para esta ocasión una música muy distinta a las anteriores que compuso para Burton, sigue manteniendo su personalidad, creando ahora un nuevo tema lleno de ritmo y percusión. Pero por desgracia la película cojea de todo lo demás: un guión, como ya he comentado, pobre y barato, un protagonista infumable (tanto por lo plano del personaje como por la pésima interpretación del actor) y, sobre todo, un final metido con calzador, que al parecer intentaba emular de alguna forma el impacto obtenido con el final de la película original, pero que con ésta sólo riza más el rizo del absurdo.
La película, no obstante, recaudó bastante dinero en taquilla, a pesar de que la acogida del público fue más bien fría. No es de extrañar que poco después Burton cayera presa de una fuerte depresión, de la que le costó recuperarse.
Valoración:
-Lo mejor: el maquillaje de los simios, las correctas interpretaciones de los actores que los encarnan, y por encima de todo la música de Elfman, muy rítmica y salvaje.
-Lo peor: todo lo demás: lo absurdo de la idea en sí, la impersonalidad de la película al verse tan carente de elementos con el sello de nuestro director, el penoso final, etc, etc...
BIG FISH
Afortunadamente, El Planeta de los Simios resultó ser sólo un bache en la creatividad de nuestro director favorito. Tras superar su depresión a causa de la escasa acogida que tuvo el remake, Tim Burton volvió a sorprender a la crítica y a sus acérrimos fans con Big Fish, una maravillosa fábula basada en una novela homónima. En esta película, Burton vuelve a recuperar el trasfondo de cuento de hadas propio de Eduardo Manostijeras, aunque en esta ocasión deja de lado la ambientación oscura y gótica y se decanta por una atmósfera más colorida y alegre, con lo que podemos descubrir una nueva faceta suya que desconocíamos, una más tierna y
optimista.
En Big Fish, el protagonista Edward Bloom es un hombre orgulloso de ser quien es, con una fabulosa habilidad narrativa con la que logra cautivar a su público, y confundir a menudo la fantasía con la realidad. El único inconforme con esa cara de Edward es su hijo, quien no sabe quién es su padre realmente, y siente que éste vive sumido en un cuento, y que sólo utiliza sus historias como excusa para no enfrentarse al mundo real. El día de su boda, padre e hijo discuten y dejan de hablarse. Varios años después, se reencuentran por petición de su madre, ya que Edward es víctima del cáncer y no tardará en morir. Comienza entonces una carrera entre padre e hijo para reconstruir el pasado de Edward Bloom; el primero, recurriendo una y otra vez al elemento fantástico para evocar esos momentos de su vida que consideró irrepetibles; el segundo, buscando toda la documentación posible, y con la meta de averiguar quién es de verdad su padre.
En esta ocasión, fue Ewan McGregor el actor protagonista, encarnando al Edward Bloom joven, de las fabulosas historias que cuenta su versión del futuro. Una vez más, podemos encontrar elementos burtonianos, como la aparición del circo (siendo su director Danny DeVito) y la galería de personajes extravagantes, como el propio Bloom, e individuos como el gigante Karl, las siamesas chinas, la bruja cuyo ojo revela la muerte de quien lo mire… Los relatos del anciano Bloom están empapados de fantasía, a menudo desbordante, a la vez que la búsqueda de su hijo nos hace volver a la realidad, transcurriendo la historia en dos planos paralelos que con frecuencia entran en contacto, haciéndonos difícil discernir hasta dónde llega la realidad y hasta dónde lo fantástico. Finalmente, la culminación con la reconciliación entre los dos mundos y las dos versiones dan la nota final a esta tierna historia, dejándonos de nuevo con la misma sonrisa amarga que en Eduardo Manostijeras.
Añadir también que fue ésta la primera película en la que actuó la actual pareja de Burton, Helena Bonham Carter, con quien empezó a salir tras romper con Lisa Marie.
Valoración:
-Lo mejor: todo. Una historia mágica que atrapa desde el primer instante, altamente recomendable.
-Lo peor: nada.
CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE
Una vez recuperado su puesto y reivindicado su talento, Tim Burton nos vuelve a deleitar con su cine típicamente surrealista, donde lo imposible es ahora posible. En esta ocasión lo hace con una adaptación cinematográfica del libro de Rhoal Dhal Charlie y la Fábrica de Chocolate. Ya existía una adaptación más antigua, de los años 60, pero Burton prefirió basarse directamente en el libro sin ver la susodicha adaptación previamente, para garantizar que su película se basaría en el libro, no en la primera versión cinematográfica.
La película está cargada de todo el surrealismo fantástico que podríamos encontrar en otros films de Tim Burton, aunque ahora los medios digitales proporcionan una mayor facilidad para recrear ambientes tales como la retorcida cabaña en la que vive Charlie junto con su familia o la inmensa fábrica de chocolate de Willie Wonka, que vista desde fuera llega incluso
a asustar. Johnny Depp se vuelve a poner las pilas a la hora de trabajar con uno de los directores con los que mejor se entiende, colaborando consecutivamente en ésta y en la segunda película estrenada poco después, La Novia Cadáver (cuya reseña vendrá a continuación). En esta ocasión se mete en el papel de Willie Wonka, el excéntrico dueño de la fábrica de chocolate, que vive por y para ésta, inmerso en su propio mundo donde él puede dictaminar las reglas. Ya vemos, por tanto, que sigue el perfil de uno de los “freaks” de Burton. La llegada de cinco niños a su fábrica pondrá a prueba su paciencia, ya que el ganador de su singular prueba obtendrá un premio fabuloso, como jamás podrían haberse imaginado…
Como adaptación del libro (y debo confesar que no lo he leído
U) está muy trabajada, dándole una vez más el toque de fantasía desbordante que requiere un cuento de Rhoal Dhal. Tim Burton le añade, además, un detalle que no se presentaba en el libro: el pasado de Wonka, justificando sus razones de llevar adelante la fábrica de chocolate. Christopher Lee vuelve a aparecer aquí, como el padre de Wonka, un aclamado dentista que no soporta el chocolate ni las golosinas de ningún tipo. Como conclusión, diré que es una historia divertida, narrada con mucho mérito para ser fácilmente aceptada tanto por niños como por adultos. Volvemos a encontrar, además, el elemento “esperpento”, aunque sacado también del propio libro, con los niños que acompañan a Charlie, que no son sino una metáfora sobre la mala educación de los niños de nuestra sociedad. Resulta muy interesante ver cómo este libro fue escrito hace tanto tiempo, y lo que transmite aún tiene trascendencia.
Valoración:
-Lo mejor: el elemento surrealista, la correcta adaptación del libro y la amenidad con la que se cuenta una historia para niños.
-Lo peor: no deja de ser una historia infantil, y mucha gente quedó descontenta con la película. Hay quien incluso la tacha de demasiado comercial y de poca calidad, con respecto a otras producciones de Burton.
LA NOVIA CADÁVER
Tras el magnífico aunque poco valorado resultado de Pesadilla Antes de Navidad, Tim Burton ha decidido regresar a la técnica de la animación stop-motion para traernos una nueva historia cargada de romanticismo, y esta vez rescatando la atmósfera gótica y espectral que tanto le ha caracterizado en su carrera cinematográfica. Y lo hace con todo su esplendor en La Novia Cadáver, indudable legado de Pesadilla, tanto por el estilo de animación como por el tono de cuento siniestro. No obstante, ésta es una historia totalmente independiente de la de Jack Skellingon, basada en un cuento popular del siglo XIX. En una pequeña aldea de Europa, dos familias, los Van Dort y los Everglot, mercaderes enriquecidos y aristócratas arruinados, respectivamente, buscan una salida a sus problemas a través de la boda concertada de sus hijos, Víctor y Victoria; los primeros, para obtener prestigio social; los segundos, para recuperar su fortuna
perdida. No obstante, el tímido Víctor (encarnado por Johnny Depp, y perfectamente recreado en la marioneta) se muere de miedo a la hora de pensar en la boda, y decide pasear por un bosque mientras ensaya los votos del matrimonio... con tan mala suerte que cuando los culmina con éxito, se da cuenta de que, por accidente, ha contraído matrimonio con una novia cadáver. A partir de ahí, Víctor se verá atrapado en el mundo de los muertos, intentando encontrar una solución a su problema.
En esta película cabe destacar la presencia de un dibujante catalán, Carlos Grangel, el encargado de trabajar a partir de los bocetos de Burton y diseñar los definitivos a partir de los cuales se elaboraron las marionetas. El film posee un excelente trabajo de animación, con una amplia riqueza en cuanto a la gama de expresiones corporales y faciales, y una cuidada y deliciosa escenografía rica en detalles. Se nota muy bien el paso del tiempo en la calidad de la animación, en comparación con Pesadilla.
El elemento Burton se encuentra esta vez desde el comienzo del film, y no sólo por la lóbrega ambientación, sino también por la interesantísima dualidad vivos/muertos, dejándonos claro de parte de quién se pone Burton. El mundo de los muertos es alegre, colorido y, paradójicamente, vivaracho (el mejor ejemplo es Bonejangles, el esqueleto de quijada torcida, gran intérprete de cabaret); el de los vivos en cambio es gris, triste y monótono, lleno de personajes cínicos que sólo miran por las apariencias, su bolsillo y sus beneficios personales. Asimismo, el personaje de la Novia Cadáver es maravillosamente entrañable y trágico, tanto por su historia como por su deseo de contraer matrimonio, a pesar de que descubre que le está vedado.
La música de Elfman vuelve a jugar un elemento fundamental en la película, si bien no hay un número tan amplio de canciones como en Pesadilla (en éste llegan a 10 canciones, y en La Novia Cadáver solo a 4). En el mundo de los vivos, posee la melancolía fantástica y espectral propia de films anteriores, y en el de los muertos resuenan con brío temas de jazz y de cabaret, al más puro estilo de Chicago.
Valoración:
-Lo mejor: prácticamente todo. Es precisamente el hecho de ser distinta a Pesadilla Antes de Navidad lo que la hace tan buena película.
-Lo peor: yo diría que nada.
(Continuará... )